El cerro de las estrellas (3)

el
Decidió que iría al sur. Primero al bosque y de ahí para San Pedro. Subió al tren, el olor a madera vieja llenaba el vagón. Había pocas personas y se sentaban alejadas unas de otras, sin intenciones de hablar; envenenadas por la pesadez del sueño, durmieron casi hasta llegar. No le quedó más que pasear los ojos por los pueblos del camino y la mente, por los círculos enmarañados de su cabeza. Las horas cambiaban el color de los lugares atrás de las ventanas. De negro y gris, a café, verde y después un poco más verdes. Namás con unos cuantos tlalocs para el camino y una mochila casí vacía, con un mapa, cepillo de dientes, playeras y un libro de leyendas. Cuando llegaron a la estación de Citlaltépetl bajó, sabiendo que nadie la esperaba y que no conocía a nadie del lugar. Caminó y caminó siguiendo la niebla, hasta que encontró el bosque.
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Un comentario Agrega el tuyo

  1. mariana faifer dice:

    i like it!!!!!

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