Solidaridad con Tabasco

Días después de la inundación en Tabasco, los titulares de los periódicos más importantes de Estados Unidos sacan en primera plana fotografías de una ciudad bajo las aguas del Grijalva, que le dio duro a las zonas más empobrecidas, dejando a más de un millón de personas sin hogar. A los americanos, esta historia les recuerda a Nuevo Orleáns.

Y es que al igual que la región de la costa del Golfo, Tabasco es uno de los estados con mayores desigualdades sociales. Tabasco es uno de los estados más pobres con más del 59 por ciento de su población debajo de la línea de pobreza. El Consejo Nacional de Población lo clasifica como un estado con alto grado de marginación en el que es clara la desventaja social a la que se enfrentan proporciones significativas de la población. Las lluvias hicieron evidente la pobreza, que el gobierno mexicano, lejos de ser indiferente, ha sido incapaz de dar alivio. Lo peor no fue la tormenta, apenas viene, a pocos días del desastre, el caos se esparce por todos lados; ya hay quejas de saqueos, robos y denuncias de malos tratos en albergues.

Se estima que las pérdidas económicas hasta ahora pasan los 50 mil millones de pesos (alrededor de 7 veces el presupuesto anual de Tabasco) sin incluir las pérdidas en ganado, sembradíos de plátano, carreteras e infraestructura pública. Pasaran, tal vez, meses antes de que se pueda volver a caminar tranquilamente por las calles y años antes de que se recupere la economía y la zona por completo. La parte más difícil será cuando los Tabasqueños intenten continuar con su vida, por lo que el esfuerzo de reconstrucción además de ser oportuno debe de estar pensado a largo plazo y debe de incorporar a todos los niveles del proceso al mayor número de Tabasqueños posible. Este es el tiempo de re-evaluar las políticas de desarrollo social que se habían estado implementado y mejorarlas.

Para empezar, el fondo de reconstrucción contará con 7 mil millones de pesos provenientes de ahorros de la administración pública federal y de recursos excedentes no previstos. De igual manera el presidente alentó la creación de fondos privados.
Hasta el momento, las aportaciones económicas de la comunidad internacional se han utilizado para desalojar a los damnificados, y no han sido sólo los gobiernos los que han dado respuesta a la llamada de auxilio del presidente Felipe Calderón, (enviando ayuda económica, que se destinara a la compra de medicinas y alimentos), sino también la sociedad civil. El recuerdo devastador de Nuevo Orleáns ha hecho que la sociedad norteamericana se solidarice con México, por lo que miles de personas han salido a las calles a hacer sus donativos. No te quedes sin hacerlo tú!

La Universidad Iberoamericana se ha sumado a la campaña de apoyo a las víctimas de las recientes inundaciones. Se activó un centro de acopio, y para los que desean hacer alguna aportación económica pueden hacerlo en la cuenta Banamex Sucursal 958 Número 8016851 (CLAVE 002180095880168516), de la Fundación San Ignacio de Loyola.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s