En sus marcas…

Estos días en Berlín han sido muy relajados, nada mas preparándonos para la carrera–porque la que echa porras también se cansa–y descansando del paseo. Vimos a Alex y a Erika, nuestros amigos de DC, que también vinieron a Berlín para el maratón. Desayunamos juntos y después caminamos por Alexanderplatz un rato, recorriendo los puestitos que hay en la plaza por el oktoberfest. Nos tomamos fotos y compramos chucherías. Además de mucho paseo, porque es la primera vez que visitan Berlín, nuestros amigos también fueron al concierto de U2 el viernes.
Alex ama, ama, ama a U2, tanto que va a todos los conciertos que se le atraviesan, y también los que no. Un año los vio dos veces en DC y luego se lanzó a Carolina del Norte para verlos otra vez. Es tan fan de la banda Irlandesa que merece una foto para el recuerdo en el blog :)
Ayer también cenamos en casa de mi prima Lore que vive aquí desde hace un par de años, y desde hace cuatro que no la veo. Cocinó delicioso y en un dos por tres. Conocí a su esposo y platicamos mucho de la familia, los irse y venires de la vida, y del viaje. Ha leído un poco el blog y me preguntó que cómo conocí a los amigos con los que viajo. Pensé que sería bueno escribir de eso aquí también…aunque el viaje esté por terminar.

A Christine la conocí en el 2007 cuando recién llegué a vivir a DC. Ella estaba haciendo una pasantía en el “centro para una Cuba libre” y trabajaba con mi compañero de casa de aquella época–que era cubano. Una vez me invitaron a salir con ellos y desde entonces hemos sido amigas. Hay personas con las que haces click instantáneamente, como si las conocieras de toda la vida, y para mí una de ellas es Christine. Después de su pasantía regresó a vivir a Würzburg, pero siempre nos hemos mantenido en contacto. Nos escribíamos largos correos los primeros años, intercambiamos regalos de cumpleaños–siempre hay un paquete esperándome el 22 de diciembre–y ahora nos mandamos mensajes de texto sin parar y hablamos por skype cada mes. Cuándo regresó a Würzburg prometí que la visitaría algún día y hace dos años vine al viejo continente a viajar con ella después de seis años de cartas y postales. Esa vez descubrimos que además de amigas somos las mejores compañeras de viaje, así que este año cuando se empezó a planear lo del maratón sabía que ella tenía que acompañarnos. Así que nos alcanzó en París para compartir la aventura.

Lalo era nuestro vecino y así lo conocimos, en el edificio donde vivíamos. Ahora entrena en el mismo grupo que H. Y en el grupo de entrenamiento Lalo y H conocieron a Dirk, que resultó ser alemán. Un día se acercó y les preguntó si podía correr con ellos…sí hay algo cuándo se entrena para un maratón son horas para platicar. Y así es como todos llegamos hoy al mismo lugar… Berlín, Berlín.

Hoy hicimos el recorrido del maratón en coche para que los corredores conocieran la topografía del lugar y decidieran su estrategia. Comimos mucha pasta para cargarnos de carbohidratos–yo definitivamente no los necesito–los chicos vieron una película y yo disfrute una tarde más con Christine.

¡Mañana el gran día! Ya me están dando nervios. Pase y dejenos un comentario con buenas vibras :)

Ahora sí… ¡en sus marcas, listos…

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