Poniéndome en forma

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Ya desde hace meses que no me paraba a hacer ejercicio. Primero porque estábamos buscando departamento, luego porque había que empacar y mudarse, después porqué botamos todas nuestras pertenencias en el nuevo hogar y nos fuimos  de vacaciones—cuando regresamos la sala todavía parecía campo de batalla—por el trabajo, la visita de los parientes, el cambio de horario, el frío… en fin, las razones para no levantarse siempre sobran y el coraje para salir de la cama siempre falta. Pero llega el momento en el que no lo puedes posponer más y necesitas ya entrarle con todo porque a) te gusta comer y no piensas dejar de hacerlo y b) la ropa se te encogió y no puedes ir de pants a la oficina. La ropa de oficina siempre es la primera en dar el pitazo.

H me convenció—yo no quería—de entrar a un bootcamp para reenergizar la rutina y darle de nuevo con las mañanas productivas. Empecé hace un par de semanas con un poco de yoga para darme un pequeño empujoncito y no llegar en frío al campo de entrenamiento, que me dijeron es duro.

El sábado empezamos para conocer a los instructores, hablar sobre nuestros objetivos y un poco de ejercicio. El domingo ya estaba recordando que tengo músculos en partes que había olvidado. Van tres días de bootcamp y faltan nueve. Se supone que hay que hacer otra hora de ejercicio en las tardes, H sale a correr, por supuesto, y yo, cuento la caminata del autobús a la casa como mi segundo workout ja ja ja. No es necesario decir que estoy sintiendo la intensidad del ejercicio. No sólo el dolor, pero también las endorfinas :)

Los bootcamps han estallado en popularidad últimamente, no exactamente crossfit, pero algo parecido. El entrenamiento sigue un circuito para acelerar el metabolismo, elevar la resistencia cardiovascular y ganar fuerza y músculo. Mucha música, el volumen a todo. Así me gusta hacer ejercicio.

¡A ver qué tal me va con los días que faltan! Emocionada de haberme inscrito al bootcamp—que incluye sorpresitas como levantarse a las cinco treinta de la mañana en feriados y sábados. Al menos ya encarrilada con la rutina de nuevo, después de unos cuantos meses de muchos y grandes cambios.

p.d. Vi una ilustración muy chistosa en internet de un gatito que decía, ¿para qué me pongo en forma?… forma de qué, si ya tengo forma, soy redondito, ja ja ja. Supongo que igual yo. Ya tengo forma ja ja ja.

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